martes, 15 de julio de 2008

Tour 2008: Parte II


Acaba de finalizar la primera parte del Tour de Francia 2008 y las sensaciones, como era de esperar, son práctimente las mismas del inicio de la carrera. No existe un dominador claro y todo se decidirá en la última semana entre un gran abanico de aspirantes. Y buena muestra de ello es que la diferencia entre el primer clasificado y el décimo es de 2'32''.


Lo que si se ha podido despejar después de las etapas de los Pirineos, son los corredores que no optarán (salvo milagro) a acabar la carrera ni siquiera en el podio. Es el caso de Alejandro Valverde, Kim Kirchen, Andy Schleck o Damiano Cunego, que con sus características de corredores todoterreno, no han podido superar las duras rampas de los grandes puertos pirinaicos. Otros corredores como Óscar Pereiro, Stefan Schumacher o Stijn Devolder era mucho más previsible que cayeran como la fruta madura.


Y a partir del próximo domingo, toda la batalla por la general se centrará en las 3 etapas alpinas y la última contrareloj individual. Personalmente creo que el desenlace de la carrera dependerá de lo que hagan en la montaña los hombres de Saunier Duval, especialmente el italiano Ricardo Riccó. Éste ha demostrado que es el más fuerte cuando la carretera se empina y aunque me genera dudas de que vaya a luchar por ganar la general, si se lo propone, puede reventar cualquier etapa. Los "gallos" como el líder Cadel Evans, Denis Menchov o Carlos Sastre deberán demostrar algo más de lo que han hecho hasta ahora, aunque si como parece, están tan igualados, quizá esperarán más el fallo de sus rivales que lanzar cualquier ataque.


Otra historia se vivirá con algunos corredores que gracias al poco control que ha habido en las etapas de los Pirineos, se han metido en la general y pueden dar algún susto. Es el caso del luxemburgués Frank Schleck, el americano Christian Vandevelde, el austriaco Bernhard Kohl o como no el español Juanjo Cobo que ahora deberán estar más vigilados por los equipos de los favoritos.


La conclusión a todo esto es que la emoción está por todo lo alto y que las etapas alpinas pondrán a cada uno en su sitio. Quiero pensar que habrá más batalla entre los favoritos y no se limitarán a ir a rueda. Desearía un ciclismo de ataque, pero los tiempos han cambiado y parece que ahora las carreras son más una prueba de eliminación. Si así se consigue un ciclismo más limpio, bienvenido sea y a ver quien es el que más aguanta.




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